felipe cutillas turpin

La regla de las 10.000 horas

La regla de las 10.000 horas

¿Por qué la mayoría de los jugadores de la NHL han nacido entre enero y junio?

Es un dato contrastado: la mayor parte de los jugadores de élite de hockey sobre hielo han nacido en los primeros seis meses del año (en concreto el 75% de los profesionales). En realidad, esta curiosidad sucede en cualquier deporte. Algunos periodistas habían hecho referencia al asunto. Pero el primero que trató de buscar una explicación fue Malcolm Gladwell. Este canadiense (nacido en Inglaterra) estableció que la causa era la mayor experiencia que habían adquirido durante sus años de formación. 

Los equipos base se nutren de niños nacidos en el mismo año. Así, un equipo infantil puede contar con jugadores nacidos entre enero de 1994 y diciembre de 1994, por poner un ejemplo. En la infancia, una diferencia de varios meses supone un mayor desarrollo físico. A pesar de estar en una etapa de formación, los entrenadores tienden a alinear a los jugadores más altos, más fuertes, más ágiles, más rápidos. Y éstos son habitualmente los nacidos diez, ocho o seis meses antes. Pura física. Esto les proporciona mejor aprendizaje al disputar más horas, al tomar más responsabilidades durante el partido, en definitiva, al adquirir más experiencia. Durante su progresión, esta dinámica se repite cada temporada, acentuando el cisma entre jugadores por mes de nacimiento. Los primeros evolucionan más rápidamente y van distanciandose de los segundos, teniendo más cerca el acceso a la élite deportiva.

Malcom Gladwell no se limitó a explicar este curioso dato, sino que formuló la clave para alcanzar la maestría en una disciplina. Se conoce como “número mágico de la grandeza” o “la regla de las 10.000 horas”. En síntesis, Gladwell considera que alcanzaremos el nivel de experto en una materia si entrenamos o nos formamos durante diez mil horas. Haciendo un cálculo sencillo esto significa dedicarle ocho horas diarias, de lunes a viernes, durante cinco años. 

Gladwell plasmó su teoría en el libro “Outliers: fuera de serie”. Personas de excelente trayectoria, como Bill Gates, lo señalan como uno de sus libros de cabecera. Y parece que la base de la fórmula es correcta: practicar, practicar y practicar. Stephen King, en su manual “Mientras escribo”, aconseja leer y escribir (las prácticas de cualquier aspirante a escritor) entre cuatro y seis horas diarias, si se quiere tener recorrido literario.

El sentido común aconseja practicar para adquirir experiencia. Lo único que ha hecho Malcom Gladwell ha sido ponerlo por escrito en su libro.


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