felipe cutillas turpin

¡Que inventen ellos!

¡Que inventen ellos!

Echegaray, Ramón y Cajal, Jacinto Benavente, Juan Ramón Jiménez, Severo Ochoa, Vicente Aleixandre, Cela. Son siete españoles unidos por una misma distinción: el premio Nobel. De ellos sólo dos lo lograron por una materia científica (y vamos ya camino de un siglo del último recibido); los otros cinco fueron literatos. Tristes cifras para un país europeo con una demografía importante.

Las comparaciones son odiosas, dicen, pero en este caso son ilustrativas. Los investigadores estadounidenses o británicos premiados se cuentan por decenas, como alemanes o franceses. Pero observar las cifras de otros países con respecto a premios Nobel científicos debería provocarnos sonrojo a los españoles:

  • Austria, Italia, Hungría, Bélgica, Polonia… Casi todos los países europeos multiplican los de España.
  • Argentina tiene uno más.
  • Rumania y Croacia tienen el mismo número.
  • India, China los triplican y Sudáfrica los duplica.
Hay algunos otros datos sobre los premios Nobel que resaltan que en España no sólo se desprecia a la ciencia. En realidad también la cultura es menospreciada:
  • El 88% de los premiados provienen de países occidentales, pero el porcentaje español es ínfimo.
  • La lengua española (todos los países) es la séptima más hablada entre los laureados. Menos que el inglés, alemán, francés, sueco, ruso y japonés.
  • En la Unión Europea hay aproximadamente 1 laureado cada 1,21 millones habitantes. Por lo que, por población, a España le correspondería tener unos 30 premios Nobel más de los que tiene.

Me gustaría que las cosas fueran distintas. Recientemente, tras sufrir una crisis que cercenó nuestra calidad de vida, se nos dijo que cambiaríamos el modelo económico para no volver a pasar por ello. Hoy parece un discurso olvidado y toda la recuperación económica se está basando en más de lo mismo: ladrillo y cerveza, o sea, construcción y hostelería. Parece que no tenemos intención de mudar: ¡qué inventen ellos!