felipe cutillas turpin

Zarautz, villa vasca

Zarautz, villa vasca

Una sola vez estuve en Zarautz, ya ni me acuerdo porqué, en visita fugaz de la que me quedó el recuerdo de una orgullosa villa vasca. Entonces no conocía a Jon; seguro que hoy podría guiarme por sus calles.

Jon me contaría que Zarautz duplica sus 23.000 habitantes durante el verano, cuando llegan turistas y residentes temporales para disfrutar del estío, entendido a la manera vasca: balneario, paseo costero y pinchos con amigos. Pero también llegan surfistas a mansalva. Como lo del deporte náutico no me tira, me centraría en la manduca. Pasaría por la puerta del Restaurante de Karlos Arguiñano, tiraría una foto para el Facebook, y me acomodaría cerca de cualquier cocina que sirva platos suculentos del norte, la de Arguiñano o cualquier otra.

Lo del veraneo no es nuevo en Zarautz. Durante el siglo XIX rivalizó con la vecina San Sebastián -a 15 kilómetros- en glamour y elegancia. La reina Isabel II de España pasó temporadas en el Palacio de Narros, situado frente a la gran playa. Como ella, muchos otros aristócratas eligieron Zarautz para su retiro estival. La lista sería larga pero baste nombrar a monarcas como Maria Cristina, Alfonso XIII o Balduino de Bélgica. Una pena que haya desaparecido el “Gran Hotel” en el que algunos de ellos se hospedaron. Pero quedan varios de los palacios que entonces se erigieron.

Antes del turismo, Zarautz tuvo la industria pesquera, sobre todo la ballenera, aunque a partir del siglo XVI decreció hasta desaparecer. Al igual que sus astilleros, de los que no queda ni rastro. Y eso que algunas versiones apuntan a que fue allí donde se construyó la nao Victoria con la que Juan Sebastián Elcano (nacido en Guetaria, a 3 kilómetros de Zarautz) dio la primera vuelta al Mundo.

Si a una playa se le da el nombre de La Reina de las Playas -como se conoce a la de Zarautz, ya se ha ganado mi admiración. Si además se trata de una de las más largas del Cantábrico (lo es del País Vasco), se merece una visita. Lo que haré sin duda en cuanto tenga la ocasión de acercarme por esta interesante localidad.